Coste nivelado de la energía: qué mide y qué oculta
Casi toda afirmación de que una fuente de energía es más barata que otra se apoya en el coste nivelado. Es una cifra genuinamente útil y a la vez estrecha, y en la distancia entre esas dos verdades es donde se tuercen la mayoría de los debates energéticos. Entender qué incluye lleva cinco minutos; entender qué excluye cambia cómo se lee toda la discusión.
Cómo se construye la cifra
El coste nivelado plantea una sola pregunta: ¿qué precio por megavatio-hora tendría que recibir una central, de forma constante durante toda su vida, para devolver exactamente todo lo que costó? Se suma cada desembolso -capital, combustible, operación, mantenimiento, financiación, desmantelamiento- y se divide por cada megavatio-hora producido.
La complicación es que el dinero y la electricidad llegan a lo largo de décadas, y un euro en 2050 no es un euro de hoy. Ambos flujos se descuentan por tanto a valor presente antes de la división, y eso convierte un cociente sencillo en un cálculo cuyo resultado depende fuertemente de un supuesto.
Dominan cuatro entradas. El coste de capital es el desembolso puro de construcción. El factor de capacidad determina cuántos megavatios-hora hay en el denominador: una planta que funciona el 90 por ciento del tiempo reparte su capital entre el triple de producción que una al 30. El coste de combustible es cero en eólica y solar y sustancial en gas. Y la tasa de descuento convierte dinero futuro en dinero presente.
En esa última entrada viven las discusiones, porque es un juicio y no una medición. Representa el coste del capital: lo que ese dinero podría haber rendido en otra parte, más una prima por el riesgo de que la planta rinda menos o el mercado cambie.
Por qué decide tanto la tasa de descuento
Las tecnologías difieren en cuándo gastan. Una central nuclear o un parque eólico marino gasta casi todo por adelantado y después funciona durante décadas con costes de operación bajos. Una central de gas es barata de construir y cara de operar, con la factura de combustible repartida a lo largo de su vida.
El descuento penaliza el primer patrón y perdona al segundo. Con una tasa del 4 por ciento las tecnologías intensivas en capital parecen excelentes, porque su gran desembolso inicial se contrapone a décadas de producción casi gratuita. Al 8 o 10 por ciento ese mismo desembolso se descuenta con mucha más dureza y la misma planta parece cara, mientras que la de gas apenas se mueve porque sus costes llegan más tarde y también se descuentan.
El efecto basta para invertir clasificaciones. Diversos estudios han mostrado repetidamente que la nuclear y la eólica marina pasan de ser lo más barato a estar entre lo más caro solo moviendo la tasa de descuento dentro del rango que distintas instituciones consideran razonable. Ninguna propiedad física de la planta cambió.
Por eso comparar cifras de coste nivelado de fuentes distintas suele carecer de sentido. Salvo que coincidan la tasa de descuento, la vida útil supuesta y el factor de capacidad, las cifras no miden lo mismo, y esos supuestos suelen estar en una nota al pie y no en el titular.
Las cuatro cosas que deja fuera
El momento es la primera y mayor omisión. El coste nivelado trata cada megavatio-hora como idéntico, y una red no lo hace. La electricidad entregada en la punta vespertina de invierno vale varias veces la entregada al mediodía de junio, cuando la producción solar ya supera la demanda. Al crecer la penetración solar, la solar adicional llega cada vez más en momentos en que el precio ya es bajo o negativo, un fenómeno conocido como deflación de valor que el coste nivelado no puede ver por construcción.
Los costes de sistema son lo segundo. Una fuente variable exige que el resto de la red compense: almacenamiento, transporte o centrales gestionables en reserva. Esos costes son reales y los soporta el sistema, no el proyecto, así que no aparecen en el coste nivelado del proyecto. Las estimaciones de su magnitud varían mucho, lo que forma parte del problema.
Las externalidades son lo tercero. El daño sanitario de la contaminación del aire, el daño climático de las emisiones y las consecuencias del uso del suelo quedan excluidos salvo que un precio del carbono internalice parte de ellos. El coste nivelado del carbón parece competitivo precisamente porque los costes que impone a terceros no están en el cálculo.
Los servicios de red son lo cuarto y lo menos visible. Un generador convencional aporta inercia, soporte de tensión y capacidad de arranque autónomo como subproducto de girar. Una fuente conectada por inversor no lo hace, y el equipo que sustituye esos servicios cuesta dinero que no aparece en el coste nivelado de nadie.
Qué usar en su lugar
El coste nivelado ajustado por valor pondera cada megavatio-hora por lo que el mercado paga realmente en ese momento, capturando el tiempo que el cálculo simple ignora. Requiere un modelo del mercado al que se aplica, lo que lo hace mucho menos transferible entre estudios y mucho menos citable en un titular.
El coste nivelado de sistema añade los costes de equilibrio, red y respaldo que una fuente impone. Es la cifra más completa y depende por entero de la red considerada: un parque solar en un sistema que ya es 60 por ciento solar acarrea un coste de sistema muy distinto del primero que se construyó.
La regla práctica es que el coste nivelado compara bien dentro de una categoría y mal entre categorías. Dos parques eólicos, o dos diseños de reactor, pueden ordenarse con utilidad. Comparar un parque eólico con una central de gas solo por el coste nivelado enfrenta una fuente variable con una gestionable como si fueran el mismo producto, y no lo son.
La formulación honesta es que el coste nivelado responde a cuánto cuesta producir un megavatio-hora, y las redes compran algo más concreto: un megavatio-hora en un momento determinado, con una fiabilidad determinada, entregado en un lugar determinado. Esas preguntas tienen respuestas distintas, y en la distancia entre ellas se sitúa la mayor parte del desacuerdo de la política energética.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente el coste nivelado?
El precio medio por megavatio-hora que una central necesitaría recibir a lo largo de toda su vida para cubrir exactamente cada coste -construcción, combustible, operación, financiación y desmantelamiento-, con costes y producción descontados a valor presente. Es un precio de equilibrio a lo largo de la vida útil, no un precio de mercado.
¿Por qué distintas fuentes dan cifras tan diferentes?
Porque el resultado depende mucho de supuestos que rara vez aparecen en el titular: la tasa de descuento, la vida útil supuesta y el factor de capacidad. Pasar del 4 al 8 por ciento duplica aproximadamente el coste de las tecnologías intensivas en capital y apenas afecta al gas. Si los supuestos no coinciden, las cifras no son comparables.
¿Por qué ignora cuándo se produce la electricidad?
Porque se define como coste total dividido por producción total, sin ponderación temporal. Un megavatio-hora a las tres de la madrugada de junio cuenta igual que uno en la punta vespertina de invierno, aunque el segundo pueda valer diez veces más. Es la mayor limitación y la razón de que exista el coste nivelado ajustado por valor.
¿Qué son los costes de sistema?
Los costes que un generador impone al resto de la red y no a su propio proyecto: transporte para alcanzarlo, almacenamiento o respaldo para cubrir cuando no produce, y equipos que sustituyan servicios de red que las centrales convencionales aportan gratis. Son reales, varían según cuánta de esa fuente haya ya en el sistema y no figuran en el coste nivelado de ningún proyecto.
¿Entonces el coste nivelado es inútil?
No. Compara bien dentro de una categoría -dos parques eólicos, dos diseños de reactor- y refleja el desplome real del coste de construir solar y eólica. Compara mal entre categorías, porque una fuente variable y una gestionable no son el mismo producto. El error no es usarlo, sino usarlo solo.