Física de partículas 10 min de lectura

El modelo estándar de física de partículas

Pocas construcciones intelectuales han resistido tantas pruebas experimentales como el modelo estándar de física de partículas. Formulado a lo largo de las décadas de 1960 y 1970, reúne en un único marco matemático todo lo que sabemos sobre los constituyentes últimos de la materia y sobre las fuerzas que los unen, con la notable excepción de la gravedad. Sus predicciones se han confirmado en aceleradores de todo el mundo con una exactitud extraordinaria, de muchas cifras significativas. Y, sin embargo, esta teoría triunfal deja preguntas fundamentales sin respuesta: la masa de los neutrinos, la materia oscura, el predominio de la materia sobre la antimateria. Esas grietas son hoy la frontera de la física.

Qué es el modelo estándar de física de partículas

El modelo estándar de física de partículas es una teoría cuántica de campos que clasifica todas las partículas elementales conocidas y describe cómo interactúan mediante tres de las cuatro fuerzas fundamentales: la electromagnética, la nuclear débil y la nuclear fuerte. No incluye la gravedad, que sigue describiéndose por separado con la relatividad general de Einstein.

En su corazón, el modelo distingue dos grandes familias. Los fermiones - quarks y leptones, con espín semientero - son los ladrillos de la materia. Los bosones - con espín entero - son los mensajeros que transmiten las fuerzas. A ellos se suma una pieza única, el bosón de Higgs, responsable de que muchas de las demás partículas tengan masa.

Lo extraordinario del modelo estándar no es solo su capacidad descriptiva, sino su poder predictivo. Partículas como el quark top, el bosón W, el bosón Z y el propio Higgs fueron predichas matemáticamente años o décadas antes de ser observadas en el laboratorio.

El inventario completo de partículas elementales

Las partículas elementales del modelo se organizan con una economía notable. Hay seis quarks, agrupados en tres parejas: arriba y abajo (up y down), encanto y extraño (charm y strange), y cima y fondo (top y bottom). Los quarks nunca se observan aislados: se combinan para formar protones, neutrones y otros hadrones. El protón, por ejemplo, está hecho de dos quarks up y uno down.

Hay también seis leptones. Tres tienen carga eléctrica - el electrón, el muón y el tau - y tres son neutros: los tres neutrinos, uno asociado a cada leptón cargado (neutrino electrónico, muónico y tauónico). Los neutrinos son las partículas de materia más esquivas conocidas: apenas interactúan con nada, y billones de ellos atraviesan tu cuerpo cada segundo sin dejar rastro.

Los mensajeros de las fuerzas completan el cuadro. El fotón transmite la fuerza electromagnética; ocho gluones median la fuerza fuerte que mantiene unidos a los quarks; y los bosones W⁺, W⁻ y Z⁰ transmiten la fuerza débil, responsable de ciertas desintegraciones radiactivas. El bosón de Higgs cierra la lista con su papel especial sobre la masa.

  • Quarks (6): up, down, charm, strange, top, bottom
  • Leptones (6): electrón, muón, tau y sus tres neutrinos
  • Bosones de fuerza: fotón, 8 gluones, W⁺, W⁻, Z⁰
  • Bosón escalar: el Higgs (H⁰)

Tres generaciones y una simetría escondida

Una de las peculiaridades más profundas del modelo estándar es que las partículas de materia se repiten en tres «generaciones» o familias casi idénticas, salvo por su masa. La primera generación - quarks up y down, electrón y neutrino electrónico - basta para construir toda la materia ordinaria del universo. Las otras dos generaciones contienen versiones más pesadas e inestables de las mismas partículas, que se desintegran rápidamente en las ligeras.

El muón, por ejemplo, es esencialmente un electrón unas 207 veces más pesado; el tau es aún mayor. Nadie sabe por qué la naturaleza repite tres veces el mismo patrón, ni por qué son exactamente tres generaciones y no dos o cuatro. Es una de las preguntas abiertas que el modelo describe pero no explica.

Las masas abarcan un rango asombroso. El quark top, la partícula elemental más pesada, tiene una masa de unos 173 GeV/c² - comparable a la de un átomo de oro entero - , mientras que los neutrinos son al menos un millón de veces más ligeros que el electrón.

El bosón de Higgs y el origen de la masa

En 1964, varios físicos - entre ellos Peter Higgs, François Englert y Robert Brout, así como Gerald Guralnik, Carl Hagen y Tom Kibble - propusieron de forma independiente un mecanismo para explicar cómo adquieren masa las partículas. La idea es que todo el espacio está permeado por un campo, el campo de Higgs; las partículas obtienen masa según la intensidad con que interactúan con él. Cuanto más «resistencia» sienten al moverse por ese campo, mayor es su masa.

Ese campo tiene una excitación asociada: el bosón de Higgs. Durante casi medio siglo fue la pieza que faltaba del modelo estándar. Su búsqueda impulsó la construcción del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, cerca de Ginebra.

El 4 de julio de 2012, los experimentos ATLAS y CMS anunciaron el descubrimiento de una nueva partícula con una masa en torno a 125 GeV/c², compatible con el Higgs previsto. El hallazgo completó el modelo estándar y valió a Higgs y Englert el Premio Nobel de Física de 2013.

Las tres fuerzas que describe (y la que le falta)

El modelo estándar unifica de forma elegante la fuerza electromagnética y la fuerza débil en una sola descripción «electrodébil», un logro teórico de Sheldon Glashow, Abdus Salam y Steven Weinberg a finales de los años sesenta, reconocido con el Nobel de 1979. La fuerza fuerte se describe mediante la cromodinámica cuántica (QCD), desarrollada en 1973.

La fuerza electromagnética actúa sobre las partículas con carga y tiene alcance infinito. La fuerza fuerte confina a los quarks dentro de los hadrones y es tan intensa que crece con la distancia. La fuerza débil, de alcance muy corto, gobierna procesos como la desintegración beta y es la única capaz de cambiar el «sabor» de un quark o un leptón.

Falta, de forma clamorosa, la gravedad. El modelo estándar no la incorpora: no existe todavía una teoría cuántica de la gravedad plenamente aceptada. Conciliar la mecánica cuántica con la relatividad general sigue siendo uno de los grandes problemas sin resolver de la física teórica.

Las grietas: dónde el modelo estándar se queda corto

Pese a su éxito, el modelo estándar es incompleto, y sus propios autores lo saben. La primera prueba confirmada de «física más allá del modelo estándar» llegó de los neutrinos. La teoría los suponía sin masa, pero el fenómeno de la oscilación de neutrinos - el cambio de un tipo de neutrino a otro durante su viaje - solo es posible si tienen masa. Takaaki Kajita y Arthur McDonald recibieron el Nobel de 2015 por demostrarlo.

Hay más lagunas. El modelo no explica la materia oscura, esa sustancia invisible que constituye la mayor parte de la masa del universo y no encaja con ninguna partícula conocida. Tampoco da cuenta de la energía oscura ni de la gravedad.

Y queda el enigma de la asimetría materia-antimateria: el Big Bang debería haber producido cantidades iguales de materia y antimateria, que se habrían aniquilado por completo. Que exista un universo de materia significa que algo rompió esa simetría. El modelo estándar contempla una pequeña violación (la llamada violación CP), pero insuficiente para explicar lo que observamos.

Experimentos y aplicaciones reales

El modelo estándar no es física de pizarra: se pone a prueba a diario. El LHC sigue colisionando protones para medir con precisión las propiedades del Higgs y buscar partículas nuevas. Grandes detectores de neutrinos como Super-Kamiokande en Japón o los experimentos que estudian los rayos cósmicos rastrean estas partículas usando técnicas como la radiación de Cherenkov y los centelleadores.

Sus aplicaciones prácticas son cotidianas. La misma física electrodébil que describe la desintegración beta sustenta la medicina nuclear y la datación por radiocarbono. La cromodinámica cuántica guía la interpretación de los datos en los aceleradores usados en oncología. Y la comprensión detallada de las partículas ha impulsado tecnologías de detección que van de los escáneres médicos a la seguridad fronteriza.

Investigar cómo las partículas del modelo estándar interactúan con la materia también abre líneas de trabajo en el campo de la energía, donde se estudia si el flujo constante de partículas del entorno podría aprovecharse de algún modo.

Del modelo estándar a la investigación en energía

Una consecuencia poco intuitiva del modelo estándar es que confirma que estamos inmersos en un flujo permanente de partículas. Los neutrinos que menciona la teoría no son una abstracción: proceden del Sol, de la atmósfera y de fuentes cósmicas, y atraviesan la Tierra sin cesar. Durante décadas se creyó que, al tener tan poca masa e interactuar tan débilmente, no podían transferir energía alguna de forma útil.

Ese supuesto empezó a matizarse. En 2017, la colaboración COHERENT midió por primera vez la dispersión coherente elástica de neutrinos con núcleos, demostrando que los neutrinos sí transfieren un momento medible. Y en 2020, el grupo de Paul Thibado documentó cómo el movimiento browniano del grafeno suspendido puede inducir una corriente aprovechable en un circuito.

Sobre esa base, el Neutrino Energy Group, con sede en Berlín, investiga su tecnología neutrinovoltaica: un enfoque de captación de energía ambiental que estudia si materiales multicapa de grafeno y silicio podrían convertir parte de ese flujo del entorno en corriente. Conviene precisar que se trataría siempre de un sistema abierto que aprovecharía energía ya presente en el entorno, en pleno acuerdo con el principio de conservación de la energía: no se genera energía de la nada. Es importante subrayar, además, que se trata de investigación en desarrollo, no de un producto disponible ni de un principio demostrado. Ninguna de estas líneas contradice el modelo estándar; se apoyan precisamente en la física de partículas que aquí hemos descrito. Puedes profundizar en el contexto de las nuevas tecnologías energéticas.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el modelo estándar de física de partículas en pocas palabras?

Es la teoría que describe todas las partículas elementales conocidas - seis quarks, seis leptones y los bosones que transmiten las fuerzas, más el Higgs - y tres de las cuatro fuerzas fundamentales: la electromagnética, la débil y la fuerte. No incluye la gravedad.

¿Cuántas partículas elementales hay en el modelo estándar?

Hay doce fermiones de materia (seis quarks y seis leptones, entre ellos los tres neutrinos), cinco tipos de bosones de fuerza (el fotón, ocho gluones, y los bosones W⁺, W⁻ y Z⁰) y el bosón de Higgs. Cada fermión tiene además su correspondiente antipartícula.

¿Cuándo se descubrió el bosón de Higgs?

El 4 de julio de 2012, los experimentos ATLAS y CMS del Gran Colisionador de Hadrones del CERN anunciaron el hallazgo de una partícula con masa de unos 125 GeV/c², compatible con el Higgs. Peter Higgs y François Englert recibieron el Nobel de Física en 2013.

¿Por qué se dice que el modelo estándar está incompleto?

Porque no explica la gravedad, la materia oscura ni la energía oscura, no aclara por qué domina la materia sobre la antimateria y no predijo que los neutrinos tuvieran masa. La oscilación de neutrinos fue la primera prueba confirmada de física más allá del modelo estándar.

¿Qué son las tres generaciones de partículas?

Las partículas de materia se repiten en tres familias casi idénticas salvo por su masa. La primera generación forma toda la materia ordinaria; las otras dos contienen versiones más pesadas e inestables, como el muón y el tau. No se sabe por qué son exactamente tres.

¿El modelo estándar incluye la gravedad?

No. El modelo estándar describe las fuerzas electromagnética, débil y fuerte, pero no la gravedad, que se describe por separado mediante la relatividad general. Unir la mecánica cuántica con la gravedad es uno de los grandes problemas abiertos de la física.