Neutrinos atmosféricos: del rayo cósmico a la prueba de la masa del neutrino
Física de neutrinos 8 min de lectura

Neutrinos atmosféricos: del rayo cósmico a la prueba de la masa del neutrino

Cada segundo, partículas procedentes del espacio profundo bombardean la parte alta de nuestra atmósfera. De esos choques nace una lluvia invisible de neutrinos atmosféricos que atraviesa el planeta sin apenas interactuar. Durante décadas fueron poco más que una molestia para los físicos - un ruido de fondo en experimentos que buscaban otra cosa - , hasta que se convirtieron en los mensajeros de uno de los descubrimientos más importantes de la física del siglo XX: que el neutrino, contra todo pronóstico, tiene masa. Esta página explica de dónde vienen estos neutrinos, cómo se detectan y por qué su oscilación obligó a ampliar el Modelo Estándar.

Qué son los neutrinos atmosféricos

Los neutrinos atmosféricos son neutrinos producidos en la atmósfera terrestre como consecuencia del impacto de los rayos cósmicos. Cuando un protón o un núcleo procedente del espacio - un rayo cósmico primario - choca con un núcleo de nitrógeno u oxígeno a decenas de kilómetros de altitud, la colisión libera una cascada de partículas secundarias. Entre ellas abundan los piones y los kaones, mesones inestables que se desintegran casi de inmediato.

Es en esa desintegración donde aparecen los neutrinos. Un pión cargado se desintegra en un muón y un neutrino muónico; el muón, a su vez, decae en un electrón, un neutrino electrónico y otro neutrino muónico. El resultado es una mezcla predecible de neutrinos y antineutrinos de los sabores muónico y electrónico, con energías que van desde cientos de MeV hasta muchos TeV.

A diferencia de los neutrinos solares, que solo son electrónicos y de baja energía, los atmosféricos cubren un rango energético enorme y llegan desde todas las direcciones del cielo. Precisamente esa distribución angular resultó ser la clave del descubrimiento posterior.

La proporción 2:1 y por qué importaba

La cadena de desintegraciones impone una predicción muy nítida. A energías moderadas, por cada neutrino electrónico deberían generarse aproximadamente dos neutrinos muónicos, ya que el pión produce un neutrino muónico y el muón subsiguiente añade un neutrino muónico más y uno electrónico. Esta proporción teórica cercana a 2:1 era robusta: dependía de física de desintegración bien conocida, no de modelos astrofísicos inciertos.

Los cálculos detallados del flujo, desarrollados por físicos como Thomas Gaisser, Todor Stanev y el grupo japonés de Morihiro Honda, refinaron esta predicción teniendo en cuenta el espectro de rayos cósmicos y la geometría atmosférica. La comunidad confiaba en la proporción de sabores incluso cuando el flujo absoluto conservaba incertidumbres.

Por eso, cuando los experimentos empezaron a contar menos neutrinos muónicos de los esperados, el problema no pudo descartarse como un simple error de calibración. Algo estaba haciendo desaparecer a los neutrinos muónicos por el camino. Aquel déficit recibió el nombre de 'anomalía de los neutrinos atmosféricos'.

Cómo se detectan

Detectar neutrinos atmosféricos exige el mismo tipo de instrumentos gigantes que el resto de la física de neutrinos: grandes volúmenes de material blanco enterrados bajo tierra para filtrar el ruido de los rayos cósmicos. La técnica dominante es la detección de radiación de Cherenkov en agua ultrapura.

Cuando un neutrino interactúa con un núcleo del agua produce una partícula cargada - un muón o un electrón - que viaja más rápido que la luz en ese medio y emite un cono de luz azulada. Miles de tubos fotomultiplicadores que tapizan las paredes del tanque registran ese cono. La forma del anillo de luz distingue un muón (borde nítido) de un electrón (borde difuso por las cascadas electromagnéticas), lo que permite saber qué sabor de neutrino interactuó.

El truco decisivo consiste en reconstruir la dirección de llegada. Un neutrino que entra desde arriba ha recorrido apenas unos kilómetros de atmósfera; uno que llega desde abajo ha atravesado los casi 13.000 kilómetros del diámetro terrestre. Medir el ángulo cenital equivale a medir la distancia recorrida. Consulta cómo se detectan los neutrinos para más detalle sobre estas técnicas.

1998: Super-Kamiokande y el descubrimiento de la oscilación

En 1998, la colaboración Super-Kamiokande, operando un detector de 50.000 toneladas de agua bajo la montaña de Kamioka (Japón), presentó el resultado que lo cambió todo. El experimento, dirigido por Yoji Totsuka y con Takaaki Kajita al frente del análisis atmosférico, midió cuántos neutrinos muónicos llegaban en función de su ángulo cenital.

El patrón fue inequívoco: los neutrinos muónicos que llegaban desde arriba coincidían con la predicción, pero los que habían atravesado la Tierra desde abajo aparecían reducidos casi a la mitad. Los neutrinos electrónicos, en cambio, no mostraban ese déficit direccional. La única explicación coherente era que los neutrinos muónicos se transformaban en otro sabor - muy probablemente neutrinos tauónicos - durante el trayecto.

Esa transformación es la oscilación de neutrinos. Presentado en la conferencia Neutrino '98 en Takayama, el hallazgo fue la primera prueba experimental sólida del fenómeno. La probabilidad de que un neutrino cambie de sabor depende de la distancia recorrida y de su energía, exactamente el comportamiento que reproducía la dependencia con el ángulo cenital.

Por qué la oscilación demuestra que el neutrino tiene masa

La oscilación no es un detalle técnico: obliga a que el neutrino tenga masa. En el Modelo Estándar original, el neutrino se suponía sin masa, y una partícula sin masa no puede oscilar. La razón es de mecánica cuántica: los estados de sabor (electrónico, muónico, tauónico) son combinaciones de estados de masa distintos. Si esas masas son iguales - o todas nulas - las combinaciones no se desfasan y el sabor nunca cambia.

Para que un neutrino muónico se convierta en tauónico, los estados de masa que lo componen deben avanzar a ritmos ligeramente distintos, y eso solo ocurre si tienen masas diferentes. Al menos dos de los tres neutrinos, por tanto, deben ser masivos. La oscilación mide la diferencia de los cuadrados de las masas, no las masas absolutas, pero basta para afirmar que no todas son cero.

Fue la primera grieta firme en el Modelo Estándar, que hubo que ampliar para acomodar neutrinos masivos. El descubrimiento valió a Takaaki Kajita el Premio Nobel de Física de 2015, compartido con Arthur B. McDonald, cuyo experimento SNO en Canadá había confirmado el cambio de sabor de los neutrinos solares.

Qué medimos hoy con los neutrinos atmosféricos

Lejos de agotarse, los neutrinos atmosféricos siguen siendo una herramienta de precisión. Experimentos como Super-Kamiokande, IceCube en la Antártida - con su subdetector DeepCore - y el futuro Hyper-Kamiokande los usan para medir con detalle los parámetros de oscilación, en especial el gran ángulo de mezcla y la diferencia de masas asociada al sector atmosférico.

Una de las grandes incógnitas abiertas es el llamado 'ordenamiento de masas': saber si el tercer estado de masa es más pesado o más ligero que los otros dos. Los neutrinos atmosféricos que atraviesan la Tierra sufren efectos de materia que dependen de ese ordenamiento, lo que convierte al planeta entero en parte del experimento. Proyectos como IceCube Upgrade, KM3NeT/ORCA y el detector DUNE persiguen esta respuesta.

Estos neutrinos también aparecen como fondo ineludible en la búsqueda de fenómenos raros, desde la materia oscura hasta la desintegración del protón, y forman parte del paisaje que estudian los grandes observatorios de neutrinos modernos junto a fuentes solares, de reactor y astrofísicas.

De la partícula fantasma a la investigación aplicada

La historia de los neutrinos atmosféricos ilustra un patrón recurrente: partículas consideradas irrelevantes acaban reescribiendo la física. Ese mismo cambio de perspectiva - de estorbo a objeto de estudio - es el que motiva ciertas líneas de investigación aplicada sobre el flujo ambiental de radiación que nos rodea.

En ese marco, el Neutrino Energy Group, organización de investigación con sede en Berlín, estudia su concepto de neutrinovoltaica: investigar si multicapas de grafeno y silicio podrían convertir en una pequeña corriente eléctrica una fracción del flujo ambiental de radiación - que incluye radiación térmica y electromagnética además de neutrinos - . Conviene ser claro: se trata de investigación en desarrollo, no de un producto disponible ni de un resultado demostrado, y los neutrinos atmosféricos aparecen aquí solo como ejemplo del tránsito ubicuo de partículas por la Tierra. Puedes leer más sobre el contexto general en captación de energía ambiental.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los neutrinos atmosféricos?

Son neutrinos generados en la atmósfera terrestre cuando los rayos cósmicos chocan con núcleos del aire y producen cascadas de piones y kaones. Al desintegrarse, estos mesones liberan neutrinos muónicos y electrónicos con energías que abarcan desde cientos de MeV hasta varios TeV.

¿Por qué son importantes los neutrinos atmosféricos?

Porque su estudio permitió descubrir en 1998, con Super-Kamiokande, la oscilación de neutrinos atmosféricos. Ese hallazgo demostró que el neutrino tiene masa, algo que el Modelo Estándar no contemplaba, y llevó a Takaaki Kajita a compartir el Premio Nobel de Física de 2015.

¿Qué es la oscilación de neutrinos atmosféricos?

Es la transformación de un sabor de neutrino en otro durante su trayecto, por ejemplo de muónico a tauónico. Super-Kamiokande la detectó al observar que los neutrinos muónicos que atravesaban la Tierra disminuían casi a la mitad respecto a los que llegaban desde arriba.

¿Cómo demuestra la oscilación que el neutrino tiene masa?

La oscilación solo es posible si los estados de masa del neutrino son distintos entre sí. Si todos tuvieran masa nula o idéntica, el sabor nunca cambiaría. Como los neutrinos sí cambian de sabor, al menos dos de los tres tipos deben tener masa diferente de cero.

¿Cómo se detectan los neutrinos atmosféricos?

Con grandes detectores subterráneos de agua ultrapura, como Super-Kamiokande, que registran la radiación de Cherenkov emitida cuando un neutrino interactúa. La forma del anillo de luz revela el sabor, y la dirección de llegada indica cuánta atmósfera o cuánta Tierra atravesó el neutrino.

¿En qué se diferencian de los neutrinos solares?

Los neutrinos solares proceden de la fusión en el Sol, son exclusivamente electrónicos y de baja energía. Los atmosféricos nacen de los rayos cósmicos, incluyen sabores muónico y electrónico y cubren un rango de energías mucho más amplio, llegando además desde todas las direcciones del cielo.